Al encender la radio o la televisión, al leer un periódico, al acceder al Internet, al voltear a nuestro alrededor, nos damos cuenta de la inmensa necesidad que tiene la sociedad de formar y desarrollar hombres y mujeres para el futuro, sin perder de vista que los adultos del presente somos el modelo a seguir por los más pequeños y, por lo tanto, estamos obligados a mantener un buen ejemplo de vida para poder ser inspiración a la vida de otros.
La enseñanza con valor contenida en la doctrina cristiana, se puede sintetizar en la enseñanza y comentario de los Diez Mandamientos, más la historia y cultura ligada a ellos. Esos mandamientos condenan la corrupción económica y sexual, la mentira y la calumnia, prohíben matar, prescriben honrar a los padres, etc.
Hay razones de mucho peso en pro de la enseñanza cristiana sin referirse a una enseñanza religiosa en general, sino a una precisamente cristiana. El cristianismo no sólo es compatible con la democracia, sino que constituye la raíz misma de ella.
La sociedad está convencida de la necesidad que existe de la educación clásica, pero también del desarrollo espiritual de sus miembros.
La educación cristiana es más que enseñar Física o Química que, dicho sea de paso, fueron creadas por Dios, además de todos los preceptos, patrones, principios, valores, caracteres, etc. que ya están aquí y que fueron creados por Dios.
La enseñanza cristiana ofrece principios fundamentales para la vida y para que, quien la pone en práctica, sea prosperado. Muchos adultos participan en “escuela para padres” o se preguntan cuál es la mejor forma de conducirse y educar a sus hijos, para eso, Dios, como padre, tiene palabras de amor, de amonestación, de consejo, de dirección, de esperanza, palabras que probablemente nunca has oído y que en ningún otro libro vas a encontrar; palabras de amor las cuales en ninguna fuente de la sabiduría humana puedes encontrar. La Biblia es herencia para quienes creen en Dios, es como agua limpia y pura para limpiar nuestras almas y nuestra mente.
¿Quieres crecer, desarrollar, tener más del bien de Dios?, debes dejar que el que sustenta a los lirios del campo y a las aves del cielo actúe en ti, haga creaciones en tu alma. Debes dejar que Dios opere en ti, haga milagros en tu corazón, en el medio donde te mueves.
La Biblia prodiga una enseñanza significativa, de utilidad y de verdad que lleva al educando a tener conciencia respecto de la obra de Dios, mediante el estudio, análisis, comprensión, asimilación y nivel de respuesta que implica el aprendizaje de la doctrina cristiana.
Este aprendizaje, conforma gente entendida en la obra de Dios que, a su vez, reproduce la enseñanza adquirida.
La enseñanza con valor contenida en la doctrina cristiana, se puede sintetizar en la enseñanza y comentario de los Diez Mandamientos, más la historia y cultura ligada a ellos. Esos mandamientos condenan la corrupción económica y sexual, la mentira y la calumnia, prohíben matar, prescriben honrar a los padres, etc.
Hay razones de mucho peso en pro de la enseñanza cristiana sin referirse a una enseñanza religiosa en general, sino a una precisamente cristiana. El cristianismo no sólo es compatible con la democracia, sino que constituye la raíz misma de ella.
La sociedad está convencida de la necesidad que existe de la educación clásica, pero también del desarrollo espiritual de sus miembros.
La educación cristiana es más que enseñar Física o Química que, dicho sea de paso, fueron creadas por Dios, además de todos los preceptos, patrones, principios, valores, caracteres, etc. que ya están aquí y que fueron creados por Dios.
La enseñanza cristiana ofrece principios fundamentales para la vida y para que, quien la pone en práctica, sea prosperado. Muchos adultos participan en “escuela para padres” o se preguntan cuál es la mejor forma de conducirse y educar a sus hijos, para eso, Dios, como padre, tiene palabras de amor, de amonestación, de consejo, de dirección, de esperanza, palabras que probablemente nunca has oído y que en ningún otro libro vas a encontrar; palabras de amor las cuales en ninguna fuente de la sabiduría humana puedes encontrar. La Biblia es herencia para quienes creen en Dios, es como agua limpia y pura para limpiar nuestras almas y nuestra mente.
¿Quieres crecer, desarrollar, tener más del bien de Dios?, debes dejar que el que sustenta a los lirios del campo y a las aves del cielo actúe en ti, haga creaciones en tu alma. Debes dejar que Dios opere en ti, haga milagros en tu corazón, en el medio donde te mueves.
La Biblia prodiga una enseñanza significativa, de utilidad y de verdad que lleva al educando a tener conciencia respecto de la obra de Dios, mediante el estudio, análisis, comprensión, asimilación y nivel de respuesta que implica el aprendizaje de la doctrina cristiana.
Este aprendizaje, conforma gente entendida en la obra de Dios que, a su vez, reproduce la enseñanza adquirida.

7 comentarios:
Hola! Felicidades por tu blog. Mucha suerte, sigue con muchas ganas en tus proyectos. Saluditos. Nayeli.
Hola Reyna!
Creo que el blog que diseñaste es muy oportuno ahora que nuestra sociedad ha olvidado los valores.
Felicidades y que tu blog sea todo un éxito.
Reyna, como siempre demuestra en cada trabajo todo tu esfuerzo, felicidades y quiero decirte que eres una gran amiga y que le agradezco a Dios por haberme dado la oportunidad de conocerte.
Felicidades por tu blog.
Luis Miguel
Hola Reyna!!!!!
Felicidades, está muy interesante tu blog, manejas valores de suma importancia, espero que de verdad este tipo de proyecto sirva para que llegue a toda la sociedad, haber si de alguna manera sirve para calmar tanta violencia.
Hola Reyna, que buen blog, ya que hace falta hoy en dia volver a recalcar los valores en la sociedad, ya que se han perdido o mas bien dejado de practicar y lo que prevalece paraece ser son los antivalores.
Suerte en tus proyectos.
Saludos.
Gabriel Mtz.
Hola Reyna!
Tu blog esta muy interesante te prometo dedicar más tiempo a aprender acerca del tema.
Gracias
Hola! Reyna.
Muy interesante tema y muy completo, la imagen principal es maravillosa, sencilla, pero muy expresiva. Felicidades.
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